El Girl Power no se hizo realidad

Durante el seminario Mujer y Liderazgo celebrado en la Comisión Europea para conmemorar el Día de la Mujer trabajadora comencé a retransmitir algunas de las ideas de la reunión en un principio descabelladas, por lo que vi en respuesta a mis comentarios, pero me llevó a darme cuenta de que nuestra generación piensa que todas las barreras entre hombres y mujeres se han derribado. Muy al contrario, la desigualdad se oculta a la opinión general y adopta nuevas formas para que no las localicemos a simple vista. Hoy día, a pesar de todo, la mujer sigue estando por detrás del hombre, al menos en el mundo laboral.

Pequeños grandes detalles que dejan entrever la menor importancia de la mujer en el ámbito laboral han sido las grandes reuniones de empresarios. La creación del Consejo Empresarial para la Competitividad reúne a 17 grandes empresas españolas: Inditex, Repsol, El corte inglés… Nombres que a todos nos suenan, pero sólo con mirar la foto, ¿no echáis algo en falta? Sí, mujeres. La mayor parte de estas empresas están representadas en este Consejo de suma importancia no por sus creadores, sino por los presidentes actuales de las compañías. ¿Es ese dato relevante? Desde luego.

Los grandes empresarios que ofrecen soluciones

 

Actualmente las mujeres ocupan menos del 12% de puestos directivos, y aún son menos en las empresas que cotizan en el IBEX35, es decir, la toma de decisiones es hoy día una tarea de hombres. Esta falta de mujeres en puestos de mando es lo que se denomina Techo de cristal. Las mujeres copan el mercado laboral pero no pueden promocionar en sus empresas hasta puestos de responsabilidad, lo que lleva a muchas a desarrollar sus propios proyectos empresariales. Pero, ¿por qué sucede esto?

Tradicionalmente, y este término no es por referir a tiempos arcaicos, es algo que sigue existiendo aunque en menor medida; las mujeres son orientadas hacia tareas separadas de las áreas masculinas del trabajo. Olvidémonos de la relación familia-mujer por un momento y pensemos en cuántas mujeres mayores de 35 años conocemos que se hayan dedicado a carreras universitarias relacionadas con la economía y las finanzas. Es un número bastante pequeño que por suerte está cambiando, pues las carreras de finanzas se han visto reforzadas por las mujeres y ahora son el 60% de sus alumnos. Ahora pensemos en las carreras técnicas, las que actualmente tiran de la economía, ¿cuántas mujeres hay en esas carreras? Aún son muy pocas y son percibidas como bienes escasos en esas facultades. Bien, el número de alumnas con conocimientos financieros ha cambiado, pero las mujeres que ahora se encuentran en la opción de obtener puestos de dirección se encuentran con este Techo de cristal que les impide ser iguales a sus colegas hombres. ¿Es por falta de preparación o experiencia? Realmente no.

Si partimos de la igualdad en las oportunidades y que la meritocracia decida qué candidato es el mejor, no tendremos en cuenta el género del candidato. Pero eso aún es parte de la utopía. La aparición de la mujer en la empresa conlleva preocupaciones que no se corresponden con el ámbito laboral. Las empresas estudian la situación personal de las mujeres, ya que la conciliación con la esfera doméstica es una tarea complicada que requiere de tiempo extra (en lugar de optar por medidas lógicas de conciliación para todos) y no podemos olvidar que no sólo los puestos directivos demandan de más tiempo para apartar a una mujer de sus familiares dependientes, sino que los valores asociados a la dirección son completamente masculinos. Es un efecto des-feminizante, por así decirlo, y se encuentra en el imaginario colectivo de todos nosotros. Un ejemplo, si el encuentro de grandes empresarios para el Consejo hubiera sido de “grandes empresarias” lo habríamos percibido como un encuentro especial entre mujeres de éxito, no de grandes empresas de éxito. Es una leve diferencia, pero es la clave.

Hay muchos factores que contribuyen a la falta de igualdad aún en la empresa, el más fácil de identificar es la brecha salarial. Fácil de identificar pero adopta múltiples formas para evitar su detección. Las diferencias en los contratos vienen a esconder diferencias de retribución para hombres y mujeres. En muchas empresas no ocurre, pero los datos sí lo demuestras, y actualmente las mujeres cobran el 78% del salario de un hombre por el mismo puesto. Claro que las empresas abiertamente luchan contra esto con sus programas de Responsabilidad Social Corporativa, en busca de la conciliación, programa de RSC de moda. Sin embargo, en lugar de planificar una racionalización de las horas de trabajo en España, que se corresponde con un modelo masculino de trabajo, se van optando por medidas especiales como el teletrabajo. Este es un error común, ya que la igualdad de la mujer no reside en disponer de mayores facilidades para conjugar familia y trabajo, sino en que el hombre entre a formar parte del ámbito doméstico al mismo nivel de la mujer.

En los próximos días se pasarán varios informes sobre la mujer en el mundo laboral en la CE y se espera que España acepte la legislación sobre cuotas de mujeres en los Consejos de Empresa. Esta obligación legal a introducir el mismo número de mujeres que de hombres en la dirección de la empresa privada es sin duda lo más polémico. Sindicatos y parlamentarios apoyan la medida. Noruega la impuso con éxito hace tiempo y Francia ya la ha implantado. Ahora bien, ¿forzar la entrada de mujeres a los consejos de empresa privada es positivo? Igualmente pareció la ley de paridad y se ha aceptado la aparición de ministras y consejeras como un fenómeno de regularización y normalización de la mujer en la vida pública, pese a que tristemente pocas mujeres son presidentas comunitarias y mucho menos del Gobierno. La aparición de cuotas no pretende subir de categoría a personas a las que se va a discriminar de manera positiva por su género. No se trata de incorporar mujeres por el mero hecho de ser mujeres, sino incorporar a profesionales sobradamente capacitados a los que se les ha negado la promoción precisamente por discriminación por sexo. Y la imposición legal desafortunadamente es el impulso que necesitan las mujeres directivas.

A fin de poner este tema sobre la mesa se firmó el año pasado lo que se denominó la Declaración de Cádiz, que ponía en manifiesto la pérdida de talento femenino en las empresas y se comprometía a actuar en consecuencia en la Unión Europea. Este año se celebra el centenario del I Día internacional de la Mujer trabajadora, acordado en la fecha del 8 de marzo por la muerte de las 146 activistas en la fábrica textil de Nueva Cork en 1908 mientras pedían reformas laborales. En 2011 es además la conmemoración del 80º aniversario del derecho de sufragio de la mujer española en la II República concedido por las Cortes Constituyentes. Aún así, después de un siglo de logros necesitamos la conmemoración de un día, pues los 364 restantes somos trabajadores de 2ª categoría aún en muchos casos.

Recordad el Girl Power, esa Tercera Ola feminista, que trajo la independencia personal y el reconocimiento de la diversidad de la mujer y nuevas concepciones sobre la feminidad. La igualdad se consigue poco a poco y aunque pretendan confundíos con el lenguaje neutro o “paritario”, hombres y mujeres siguen teniendo diferencias más allá de las positivas.

Post data: reedito para añadir un post sobre el Techo de cristal en los sindicatos de El País.

Post data 2: TED conference about women, Sheryl Sandberg from Facebook

Acerca de Blogger-a-sueldo

No suelo seguir el curso normal de las cosas, eso siempre ha sido algo innato en mí.¿Por qué?A eso ya no podría responder, pero no es cuestión de rebeldía. Simplemente…es así. Hace ya un par de años, como viene siendo común, emigré de mis tierras queridas del sur para buscar una vida mejor en la capital. Pero no es todo tal y como lo cuentan. Da igual dónde te encuentres, becario eres y becario serás. Realmente deberían darle un “premio” a aquél que en su día dijo: “Vamos a poner a uno aquí que sea becario, así le pagamos una mierda y nos ahorramos una pasta y lo ponemos a currar como cualquier otro”. Bajo esta premisa, ¿qué hacemos? Una solución parece ser es emigrar a Alemania o buscar trabajo de amplio espectro (desde las cafeterías a las oficinas) porque para ser becario hoy en día necesitas como mínimo una licenciatura máster. Y digo como mínimo, porque ya hay personas que los acumulan, porque así al menos, tienes más papeles que malgastar para el cv…. Así que en la búsqueda de algunos eurillos que paguen las cañas de los viernes en la que maldecimos al mundo y ahogamos penas, decidí convertirme en blogger a sueldo. Ver todas las entradas de Blogger-a-sueldo

4 responses to “El Girl Power no se hizo realidad

  • aderojas

    Como me has mandado el artículo por diversas vías me siento empujado a comentar. también porque creo que merece la pena defender un punto de vista que en textos escritos desde un punto de vista excesivamente feminista no entienden.

    Esto de acuerdo casi con el 100% de este post. A día de hoy se sigue poniendo barreras inexistentes a las mujeres en el mundo empresarial. Siguen siendo “ejecutivas de segunda línea”, y rara vez se las confía la presidencia o el poder de decisión. Es una lacra inadmisible. Estamos, todos, desperdiciando talento y conocimiento. No estamos dejando que nuestras empresas crezcan tanto como podrían. Y es cierto que parece que está todo hecho, que nos venden que ya somos iguales, pero que la realidad es que siguen habiendo mucho que hacer (por suerte, algo ya se ha hecho).

    Con lo que no puedo estar de acuerdo es con las cuotas de sexo. No creo que la imposición legal sea ni el impulso que necesitan las mujeres directivas ni una medida coherente. Por dos motivos principales:

    El primero por culpa de estas cuotas habrá empresas, ministerios y organismos que tengan que desperdiciar el talento y conocimiento de un hombre perfectamente preparado porque la ley obliga a contratar una mujer. No digo que vaya a pasar mañana, pero es el camino que abre esta regulación. Y eso no tiene ningún sentido: consigamos que las empresas sean de verdad igualitarias, apoyemos regulaciones de los horarios y apostemos por la conciliación familiar de todos (propuestas que presentas en el artículo), pero no creemos normas que impliquen atar de manos a los directivos por temas de sexo.

    El segundo motivo es algo más retorcido: esta medida va exactamente en contra de la igualdad. No se puede pedir igualdad durante 100 años y tirarlo todo por tierra con una norma que sí es discriminación positiva, que en vez de intentar tirar las barreras por cuestión de género levanta nuevos muros, que en vez de allanar el camino hacia el “todos somos iguales” introduce un nuevo punto de fricción con el “yo soy hombre, tú eres mujer”.

    Me parece que la norma no falla en la base (insisto en que estoy de acuerdo con casi todo el artículo), sino en la idea. ¿Por qué no fomentar normativas que obliguen a mirar sólo los logros académicos? ¿Por qué este empeño en pedir igualdad pero exigir que haya el mismo número de hombres que de mujeres en la dirección? Tú misma lo has dicho: a día de hoy el número de ingenieros es mucho mayor que el de ingenieras. ¿Vamos a obligar a que haya el 50% de mujeres en esas empresas aunque no haya suficientes mujeres con esa formación?

    Para terminar, un ejemplo parecido a este tipo de normativas: Una asociación de gays y lesbianas ha pedido que en los estadios de la Eurocopa 2012 haya zonas limitadas para homosexuales, por motivos de seguridad. (http://ecodiario.eleconomista.es/futbol/noticias/2852177/02/11/Piden-una-zona-gay-en-los-estadios-de-la-Eurocopa-2012.html)

    ¿No saltarían todas las alarmas si hablásemos de una zona para los espectadores negros, o para los islamistas? Es un ejemplo de cómo arruinar años de lucha por la libertad y la igualdad: por supuesto que somos iguales, pero por favor pónganos en asientos separados.

  • Blogger-a-sueldo

    En primer lugar entiendo la aberración de las cuotas (en todos los casos crean discriminación) pero a veces crean algo bueno a base de empujones (legales). Yo soy la primera que a todas las iniciativas de “paridad” y “neutralidad” las pongo en duda hasta que veo pros y contras, de quién viene y para quién va. Cosas como la guía de Ecofeminismo en el lenguaje de la Junta de Andalucía es un completo bochorno, que hace un flaco favor al feminismo. Este tipo de acciones “feministas” no hacen más que ridiculizar a la mujer. Yo no me siento ofendida por usar el “nosotros” como colectivo, y saludos como “bienvenidos y bienvenidas” me parecen una completa estupidez que van en contra de algo tan básico como la economía del lenguaje. Esto como ejemplo de que siempre pongo en duda qué se hace en torno a la “igualdad”.

    En el tema de la cuotas realmente me parece triste que haya que pasar a algo así, que en 100 años se ha logrado mucho, pero seguimos estando en un escalón inferior y realmente el motivo principal es mucho más que una diferencia biológica, es la familia.
    Y es el problema, que la sociedad piensa en mujer y familia y lo asumismo como lo normal y natural (una conjunción de palabras que a mí siempre me aterran). Las empresas piensan en “qué va a hacer esta mujer con su vida mientras trabaja aquí” pensando en pérdida de productividad, pero no piensa en cómo igualar a hombres y mujeres, que es la clave de todo esto. Las cuotas serán injustas porque añadirán un +1 por razones de género y pesará en el cómputo final más que un MBA entre dos candidatos iguales salvo por su género. Es muy triste, pero me parece razonable dar un impulso legal. Y lo digo sabiendo que España, siendo como es, si tiene que situar a mujeres en los Consejos de Dirección va a poner a las mujeres que tenga que poner por cupo y no por valía profesional, porque aquí desgraciadamente somos así.

    La base tiene buena intención, los medios son bastante dudosos pero creo que al menos será un comienzo. Por más que se impusiera la ley de igualdad sólo veo a Rosa Díez encabezando un partido político y tuvo que crear el suyo, por suerte hay grandes dirigentes mujeres que sientan precedente como Margaret Tatcher o Angela Merkel, pero aquí en España eso está muy lejos de pasar.

    Y ya te digo que lo de la Eurocopa me parece una completa estupidez y lo digo desde la perspectiva del colectivo implicado, que tendemos demasiado a la…endogamia y separatismo, por desgracia (y además tengo que meterme en plural cuando es lo que más critico). Pero para opiniones…

  • aderojas

    Si es que estamos de acuerdo en casi todo! Pero el tema de las cuotas yo sigo sin tragarlo. Tiene que haber otras ideas para llegar a lo mismo. Con el sistema de cuotas conseguimos que sea estrictamente obligatorio mirar el género de los candidatos, en vez de completamente inmoral.

    Llegará un día en que a una mujer completamente formada, con experiencia en el sector, iniciativa y liderazgo la dejen en la calle por que la cuota dice que hay que fichar un miembro viril. Se crea un problema para el futuro que se podría evitar directamente.

Y tú qué?

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