Up close & personal (parte I)

He vuelto a casa (de mis padres, se entiende) con ganas de recordar mi historia. Mi historia no con H mayúscula, pues se comprende de muchas otras historias que en su mayoría comenzaron alrededor del año 2000 o al menos, en ese punto se iniciaron, cuando yo tenía la edad de 16 años. Esa época es…muy particular para todos, mirar atrás y decir “¿así era yo?” parece algo normal y en aquella época, creo hablar en nombre de todos si afirmo que deseábamos que aquel tiempo pasase rápido y convertirnos de una vez en personas adultas, capaces de tomar sus propias decisiones. Al menos, yo lo deseaba de esa forma desde mi turbulento mundo interior adolescente. Sin embargo, en el tiempo en el que nos adentrábamos en el instituto y el primer año de facultad, ese que ahora parece lejano y nostálgico comenzó una de las historias que más me ha marcado. Por aquel entonces corría el año 2003 y desde la perspectiva de una joven como cualquier otra, pensaba que mi mundo era un auténtico infierno, que estaba prácticamente sola y que mi familia siempre me despreciaría.

He vuelto a revolver mis cosas para encontrar aquello que escondí deseando que nunca nadie hubiese leído, repasando mi historia de nuevo para recordar cómo es cierto que todo mejora. Desde 2003 esa parte de mi vida fue silenciada y llevamos el secreto y la carga como parte del castigo, pero con el tiempo me di cuenta de que como una vez anterior me habían dicho: “El dolor, cuando no es verdugo es el mejor maestro”. Ahora miro atrás y veo la importancia de ese tiempo y aunque parte de mí desearía que las cosas hubieran sido diferentes…son tan parte de mí y tan importantes como los buenos momentos, pues quizá gracias a eso sé valorarlos.

En este punto aún no os he dicho a qué tanto misterio, pero es para que hagáis memoria de vuestras vidas a los 17 y 18 años y recordéis cómo os sentíais. A esa edad, con nuestras inseguridades hay grandes verdades que tardamos en aceptar. A los 18 dejé de mentirme y acepté cómo era, y así le confesé a mis mejores amigas que me gustaban las mujeres. La primera vez que lo dije en voz alta apenas podía pronunciarlo, pero ellas me abrazaron con alegría porque esperaban que un día confiara en ellas y sobre todo en mí para decirlo abiertamente. En aquel momento con ellas me bastaba, ellas sabían la verdad y yo me quitaba un gran peso de encima escondiéndome de mí misma y del mundo, desde aquel instante podía ser libre, al menos en parte.

Pero en algún momento después de encontrar a la persona que daba sentido a mi pequeño mundo tomé las decisiones erróneas, pues el derecho que cada persona tiene a decidir sobre su vida y su intimidad me fue negado. Un día como otro cualquiera acompañé a mi novia a su casa y cuando entré por la puerta mi madre me recibió con una carta anónima en la mano. Su cara no puedo describirla porque mi mente es incapaz de recordar aquella expresión y yo sentí que parte de mi mundo caía mientras leía la carta en dos pedazos que había recibido.

Esa carta es la imagen que acompaña. Y sí, esta historia es real, y a priori demasiado personal como para publicarla. Pero como he dicho antes, es parte del pasado y ahora, quiero recordar cómo sucedió todo. Así que poco a poco os atraeré a mi historia. No os preocupéis, os adelanto que tiene final feliz.

Acerca de Blogger-a-sueldo

No suelo seguir el curso normal de las cosas, eso siempre ha sido algo innato en mí.¿Por qué?A eso ya no podría responder, pero no es cuestión de rebeldía. Simplemente…es así. Hace ya un par de años, como viene siendo común, emigré de mis tierras queridas del sur para buscar una vida mejor en la capital. Pero no es todo tal y como lo cuentan. Da igual dónde te encuentres, becario eres y becario serás. Realmente deberían darle un “premio” a aquél que en su día dijo: “Vamos a poner a uno aquí que sea becario, así le pagamos una mierda y nos ahorramos una pasta y lo ponemos a currar como cualquier otro”. Bajo esta premisa, ¿qué hacemos? Una solución parece ser es emigrar a Alemania o buscar trabajo de amplio espectro (desde las cafeterías a las oficinas) porque para ser becario hoy en día necesitas como mínimo una licenciatura máster. Y digo como mínimo, porque ya hay personas que los acumulan, porque así al menos, tienes más papeles que malgastar para el cv…. Así que en la búsqueda de algunos eurillos que paguen las cañas de los viernes en la que maldecimos al mundo y ahogamos penas, decidí convertirme en blogger a sueldo. Ver todas las entradas de Blogger-a-sueldo

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