Mil grullas por Japón

Desde el viernes y por causas trágicas, mi querida nación nipona es centro de la actualidad mediática. El terremoto de Sendai por sí solo habría sido devastador para cualquier otro país, y sin embargo, conscientes de los peligros del cinturón de fuego, los japoneses estaban preparados para soportarlo. Más de 200 seísmos tuvieron lugar con anterioridad y posterioridad al gran terremoto de 8,9 que marcó a todo el área de Tohoku (el “noreste”). El tsunami se podía prever, pero la magnitud y la fuerza con que arrasó el norte de Japón era completamente impredecible y voraz. Más de 5 kilómetros se adentró el Pacífico en la tierra y a su paso, poblaciones, barcos, trenes… vida. Nada quedó en pie. Las imágenes en helicóptero de Sendai siendo invadida por una ola descomunal de 10 metros acercándose a la población y engullendo pequeños coches… son sobrecogedoras. La alarma nuclear es el último de los males, provocado por todo lo anterior y con una capacidad destructiva aún mayor.

Todo esto ya lo sabemos, los periódicos y cadenas nos tienen informados de las posibles consecuencias de más explosiones, de la refrigeración de los reactores, del malfuncionamiento, de la radioactividad que ha escapado… Pero al mismo tiempo y por primera vez en la historia (o quizá segunda, si el resto del mundo se hubiera parado a verlo) se reconocen los valores de esta nación como nunca antes se había hecho, con ojos atónitos y con un respeto admirable hacia aquellos que acaban de sufrir una tragedia incalculable.

He leído en los periódicos la revisión apocalíptica de los sueños de Kurosawa, sensacionalismo demasiado morboso para relacionarlo con una realidad que no ha sucedido y espero que no suceda nunca, y además de la prensa efectista, artículos sobre los valores japoneses, el honne 本音 y el tatemae 建前, pero creo que el enfoque no es el más acertado (comprobad).

Honne hace referencia a la opinión personal interior y tatemae a aquello que es socialmente aceptable, lo superficial. Estas palabras suelen utilizarse en el mundo de los negocios para comprender que aquello que los japoneses puedan decir no ha de ser lo que verdaderamente piensen, pero también se relaciona con la intención (honne) y lo dicho (tatemae). Os voy a dejar la definición que se hace en el libro The Japanese mind:

“These two words are often considered a dichotomy contrasting genuinely-held personal feelings and opinions from those that are socially controlled. Honne is one’s deep motive or intention, while tatemae refers to motives or intentions that are socially-tuned, those that are shaped, encouraged, or suppressed by majority norms.”

En la sociedad japonesa mantener el orden y la armonía es un valor esencial, pues el grupo es mucho más importante que el individuo, por lo que mostrar los sentimientos que puedan incomodar a los demás se considera inapropiado. En las imágenes veréis que pocas veces aparecen desconsolados y es por este motivo, para nosotros parece inconcebible pero guarda un gran valor interno: el grupo es lo importante. Las noticias han relacionado este valor con la falta de información desde las autoridades pero de manera crítica, tiene relación, pues en ningún momento una autoridad japonesa dirá nada que pueda alarmar a la población a no ser que sea algo estrictamente inevitable y necesario.

El valor grupal y la solidaridad es inherente a los japoneses, a los ojos occidentales la ausencia de saqueos y el comportamiento cívico nipón es completamente incomprensible, pero la cooperación que surge de una nación de origen agrario era la base de la supervivencia. Colaborar entre todos a sobrevivir, esa es su forma de vivir: 集団意識, shudan ishiki.

Otro de los aspectos más nobles considerados desde el exterior a veces se confunde con orgullo, pero es todo lo contrario, la modestidad 謙虚, kenkyo. Japón no ha pedido ayuda humanitaria, no ha declarado catástrofe nacional y toda la población se ha volcado para ayudar.  Eso es el espíritu del ganbari 頑張り y para mí lo más excepcional de esta nación. Para traducir ese término tendríamos que decir que significa “hacerlo lo mejor posible, ánimo y suerte” en una misma frase. Todos colaboran en el ganbari, desde los estudiantes, a los trabajadores o a los deportistas y el grito de ánimo suele ser: Ganbare, bien sea para animar en un examen o en una competición.

Ganbaru (verbo) viene de la antigüedad y se definía por tres grandes acepciones: trabajar duro y con paciencia, insistir en tu camino y no abandonar tu lugar. Hoy día queda como un grito de ánimo y esfuerzo no sólo para uno mismo, sino para los demás. Es una muestra de motivación, esfuerzo y superación. Pero sobretodo, de trabajo.

A través del hasta #prayforjapan y todas las muestras de apoyo a Japón veréis esa frase: Ganbare nihon 頑張れ日本, pues es la forma de desearles ánimo a superar la tragedia.

Recientemente  una japonesa afincada en nuestra capital ha lanzado una propuesta, 1000 grullas por Japón, el Senbadzuru 千羽鶴. Makiko pide que nos unamos a ellas a conseguir las mil grullas necesarias para pedir un deseo. Senbadzuru es una leyenda japonesa por la que a la persona que reúna mil grullas se le concederá un deseo para sanar. La grulla es uno de los animales sagrados en la cultura japonesa y hoy día la grulla de origami es símbolo de paz.

Nosotros no podemos colaborar de mejor forma que aportando nuestras pequeñas grullas a la causa de Makiko y os animo a que vosotros también lo hagáis. ¿no sabéis cómo hacer una? No es problema porque ella misma os lo explica.

Estas son nuestras pequeñas grullas

頑張れ日本.

心より

Acerca de Blogger-a-sueldo

No suelo seguir el curso normal de las cosas, eso siempre ha sido algo innato en mí.¿Por qué?A eso ya no podría responder, pero no es cuestión de rebeldía. Simplemente…es así. Hace ya un par de años, como viene siendo común, emigré de mis tierras queridas del sur para buscar una vida mejor en la capital. Pero no es todo tal y como lo cuentan. Da igual dónde te encuentres, becario eres y becario serás. Realmente deberían darle un “premio” a aquél que en su día dijo: “Vamos a poner a uno aquí que sea becario, así le pagamos una mierda y nos ahorramos una pasta y lo ponemos a currar como cualquier otro”. Bajo esta premisa, ¿qué hacemos? Una solución parece ser es emigrar a Alemania o buscar trabajo de amplio espectro (desde las cafeterías a las oficinas) porque para ser becario hoy en día necesitas como mínimo una licenciatura máster. Y digo como mínimo, porque ya hay personas que los acumulan, porque así al menos, tienes más papeles que malgastar para el cv…. Así que en la búsqueda de algunos eurillos que paguen las cañas de los viernes en la que maldecimos al mundo y ahogamos penas, decidí convertirme en blogger a sueldo. Ver todas las entradas de Blogger-a-sueldo

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