La tierra se me sale por la boca

Uno de los grandes descubrimientos en la situación de emigrante andaluz es sin duda alguna comprobar la riqueza del léxico popular de nuestra tierra. Si bien he criticado anteriormente el no-nacionalismo andaluz y el carácter pedigüeño de nuestros orígenes sureños, la defensa de la grandeza de nuestro vocabulario y nuestro habla es un derecho y una obligación para todos los andaluces.

En primer lugar porque entre estereotipos e ignorancia generalizada se nos tacha de “mal hablados”.Esto demuestra un profundo desconocimiento desde la persona que ataca nuestro habla.El andaluz posee una riqueza semántica como pocas en la península, por no atreverme a confirmar que efectivamente es el habla más exuberante en palabras y expresiones. No obstante, desde la inocencia (quiero asumir) de los conocedores de nuestras peculiaridades orales, éstas son apreciadas como vulgarismos y en muchos casos llegan a servir de burla hacia el andaluz en cuestión.

Desde Almería hasta Cádiz poseemos una gran variedad de palabras para determinar las mismas acepciones, de la misma forma que hemos exportado expresiones más allá de Despeñaperros. Logramos realizar una economía del lenguaje incomparable en términos de comunicación competente y este mismo hecho de optimización nos hace “hablar comiéndonos letras” a ojos inexpertos. Ojos aún menos avispados confunden una transcripción fiel de nuestra manera de hablar con una jerga vulgar como la de los chonis, estas personas se autoconvencen de que la h intercalada en el andaluz es comparativo a un habla de escasa cultura o como se dice normalmente barriobajera (sha rubitah wapa), sin llegar a interesarte por la particularidad de la “s” intervocálica y la “h” aspirada. Otros más ilustrados se quedaran en las características más llamativas, como el seseo y el ceceo, sin llegar a conocer cómo se distribuyen geográficamente en nuestra comunidad, ni mucho menos aprenderán que según los diminutivos utilizados te encuentras en una provincia o en otra.

Nuestro habla o dialecto (en esto existen debates para separar y explicar las diferencias, yo no voy a entrar en paradigmas teóricos porque lo aprendí como habla) se manifiesta exclusivamente como fenómeno oral y cualquier manifestación escrita es calificada de error ortográfico. Los ejercicios de escritura fiel a la oralidad andaluza, como los de los hermanos Álvarez Quintero en sus sainetes y entremeses, son excepcionales y pretenden demostrar la grandeza de nuestro vocabulario, dichos populares y acento, cualidades que se neutralizan y marginan en cualquier medio de comunicación. Pues se sigue la lógica estereotipada de que el andaluz es vulgar y poco estético.

Ayer mismo uno de los temas recurrentes en twitter fue #palabrasandaluzas y pasé de un extremo de alegría por expresarnos como en casa a la indignación de comentarios despectivos con nuestra manera de hablar. Es demasiado utópico pedir a la gente educación en sus múltiples acepciones, pero es nuestra obligación defender y posicionar donde se merece nuestras costumbres y nuestro léxico popular.

Uno de los esfuerzos de reivindicar esta riqueza ha sido la aparición de Wikanda, para recoger el vocabulario más utilizado en todas las provincias andaluzas, pero aún le faltan entradas clave. La demanda de eliminar prejuicios y estereotipos debe de salir de nosotros mismos, los andaluces que llevamos nuestra tierra en la boca, sin necesidad de describir nuestra procedencia, no desde la vergüenza sino desde el orgullo. ¿Y cómo no va a ser grandeza comunicarse en pocas palabras y más vocabulario?

Si no me echas cuenta y no te enteras de lo que te estoy contando, por más artista que seas y pienses que soy una fullera, no va a ser mi problema. La menda se queda tranquila sabiendo que los wena gente se habrán enterao, ¿Qué no?¡No ni ná!

Acerca de Blogger-a-sueldo

No suelo seguir el curso normal de las cosas, eso siempre ha sido algo innato en mí.¿Por qué?A eso ya no podría responder, pero no es cuestión de rebeldía. Simplemente…es así. Hace ya un par de años, como viene siendo común, emigré de mis tierras queridas del sur para buscar una vida mejor en la capital. Pero no es todo tal y como lo cuentan. Da igual dónde te encuentres, becario eres y becario serás. Realmente deberían darle un “premio” a aquél que en su día dijo: “Vamos a poner a uno aquí que sea becario, así le pagamos una mierda y nos ahorramos una pasta y lo ponemos a currar como cualquier otro”. Bajo esta premisa, ¿qué hacemos? Una solución parece ser es emigrar a Alemania o buscar trabajo de amplio espectro (desde las cafeterías a las oficinas) porque para ser becario hoy en día necesitas como mínimo una licenciatura máster. Y digo como mínimo, porque ya hay personas que los acumulan, porque así al menos, tienes más papeles que malgastar para el cv…. Así que en la búsqueda de algunos eurillos que paguen las cañas de los viernes en la que maldecimos al mundo y ahogamos penas, decidí convertirme en blogger a sueldo. Ver todas las entradas de Blogger-a-sueldo

Y tú qué?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: