Las tribulaciones [o el fantástico mundo] de un intolerante a la lactosa

Dado que tengo una tendencia innata al mundo de las alegorías y un siempre implacable gusto por los helados (independientemente de la época del año, si bien no me apetece mucho en invierno porque las principales heladerías cierran y tengo que recurrir con demasiada frecuencia al tándem frenadol+strepsil). Termino explicando las desventuras o desdichas de mi vida según el mundo de los helados. Una inercia que descubrí hace algún tiempo y que escenifica a la perfección los conflictos trascendentales de mi existencia (ahí es nada…).

Mis amigas, con frecuencia y con ternura, me advierten de los riesgos de adentrarme en una heladería, pues para alguien con mi intolerancia verse expuesto a tal cantidad de saturación láctea ya de por sí es todo un impacto. Y más aún si de entre todas las delicias que se exponen detrás de esas vitrinas, la mayoría resultan prácticamente nocivas para mi organismo. Resulta en primera instancia tentador, pero termina siendo cuasi letal (por darle un poco de drama). Es entonces cuando mis consternadas amigas, preocupadas porque no sufra yo de mal de estómago, me recomiendan encarecidamente que en las ocasiones en las que me adentro en ese maléfico y atractivo mundo me dedique en exclusiva a la sección destinada a “intolerantes a la lactosa”.  Si bien su consejo es de buena fe y sólo pretende mi bien, resulta en frustración e impotencia en mi interior.

Para todos aquellos que nunca se hayan planteado la intolerancia les indico que encontrar un sabor apetitoso dentro de los que se pueden digerir es harto complicado. Pues en la mayoría de ocasiones, sólo es posible encontrar uno o dos tipos de helado y prácticamente de sabores tan simples que se presentan insípidos y sin gracia hacia el paladar. ¿Cómo es posible fijar la mirada en esos sabores apartados de la vitrina principal, con poca presencia e inexpresivos a la vista, teniendo frente a ti un inmenso mundo de sabores que te atrapan con sus colores, sus formas, su atrevimiento? Ya advierto que es imposible. Mientras la mente y el rincón de la conciencia te indican que te resistes a mirar en ese apartado reservado para ti y tu bienestar estomacal, el mundo te deleita con placeres que simplemente no han sido destinados para tu paladar. No obstante, en mi interior siempre se aviva una pequeña duda y se alberga la mínima esperanza de encontrar ese sorbete perdido que ha ido a parar entre tanta exuberancia. El cual, fabricado con principio de hielo y a pesar de tener parte láctea, no dañará mi estómago. O algún malentendido que haya transportado de categoría algún otro sabor inaccesible y prohibido si no lo intentas…

Restringir el gusto es como intentar detener la marea con nuestra barrera de arena en la orilla. Y quizá parte de la magia sea que es inalcanzable, pero limitarse a aquellos sabores que son los indicados o recomendados, es un ejercicio que pierde todo su atractivo. Quizá no podemos elegir, probablemente los sabores apartados para intolerantes sean buenos mucho más allá de lo que representan. Sin embargo, me llevan a preguntarme una y otra vez ¿y para mí por qué no?…

Acerca de Blogger-a-sueldo

No suelo seguir el curso normal de las cosas, eso siempre ha sido algo innato en mí.¿Por qué?A eso ya no podría responder, pero no es cuestión de rebeldía. Simplemente…es así. Hace ya un par de años, como viene siendo común, emigré de mis tierras queridas del sur para buscar una vida mejor en la capital. Pero no es todo tal y como lo cuentan. Da igual dónde te encuentres, becario eres y becario serás. Realmente deberían darle un “premio” a aquél que en su día dijo: “Vamos a poner a uno aquí que sea becario, así le pagamos una mierda y nos ahorramos una pasta y lo ponemos a currar como cualquier otro”. Bajo esta premisa, ¿qué hacemos? Una solución parece ser es emigrar a Alemania o buscar trabajo de amplio espectro (desde las cafeterías a las oficinas) porque para ser becario hoy en día necesitas como mínimo una licenciatura máster. Y digo como mínimo, porque ya hay personas que los acumulan, porque así al menos, tienes más papeles que malgastar para el cv…. Así que en la búsqueda de algunos eurillos que paguen las cañas de los viernes en la que maldecimos al mundo y ahogamos penas, decidí convertirme en blogger a sueldo. Ver todas las entradas de Blogger-a-sueldo

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