Hablar de amor y no morir engoñipado en el intento

El asunto de este diálogo es el amor.

¿Cuánto se ha escrito sobre él? ¿Acaso no forma parte de cada historia? ¿El origen arquetípico de todas las pasiones humanas? Si bien, se han vertido ríos de tinta de todos los colores y formatos, vuelvo al inicio de uno de los grandes mitos sobre el amor. En esta época en la que hasta la mid cult ha decaído hasta la Baja Cultura Basura o belestebanismo que Carlos Colón describe (como profesor de Historia del Cine uno no puede más que escuchar y acatar la elevada sapiencia de este hombre, estés o no de acuerdo con él) el mito del amor de Platón se ha transformado en una vulgaridad ñoña y pastosa tal como las medias naranjas. Por cierto, sorprendente desafío cultural cuando la telenovela de Las Aparicio en México se anunciaba como “Una mujer entera no necesita media naranja”, pero los retos de esta telenovela a la mentalidad conservadora mexicana fueron mucho más allá y es un tema aparte.

Volviendo al amor, o mito andrógino por su aparición en este relato, en El banquete de Platón los invitados se alzan para describir su concepto del amor. Este puede ser de origen desconocido e infundir valor, ser esclavo de la belleza sensual o la atracción por la inteligencia o unir al universo en sus contrarios como noción metafísica o filosofía. Después de estas intervenciones se halla el discurso de Aristófanes, el cual da origen al mito de por qué el ser humano se consume en una búsqueda eterna para encontrar aquella mitad que lo complete y le de sentido y unidad. He aquí el texto principal:

“En otro tiempo la naturaleza humana era muy diferente de lo que es hoy. […] Todos los hombres tenían formas redondas, la espalda y los costados colocados en círculo, cuatro brazos, cuatro piernas, dos fisonomías, unidas a un cuello circular y perfectamente semejantes, una sola cabeza, que reunía estos dos semblantes opuestos entre sí, dos orejas, dos órganos de la generación, y todo lo demás en esta misma proporción. […] Los cuerpos eran robustos y vigorosos y de corazón animoso, y por esto concibieron la atrevida idea de escalar el cielo, y combatir con los dioses. […] Júpiter se expresó en estos términos: Creo haber encontrado un medio de conservar los hombres y hacerlos más circunspectos, y consiste en disminuir sus fuerzas. Los separaré en dos; así se harán débiles y tendremos otra ventaja, que será la de aumentar el número de los que nos sirvan; marcharán rectos sosteniéndose en dos piernas sólo. […]

Hecha esta división, cada mitad hacia esfuerzos para encontrar la otra mitad de que había sido separada; y cuando se encontraban ambas, se abrazaban y se unían, llevadas del deseo de entrar en su antigua unidad, con un ardor tal, que abrazadas perecían de hambre e inacción, no queriendo hacer nada la una sin la otra.”

Aristófanes o más bien Platón, pretendía con este relato explicar las diferentes formas del amor. No obstante, ha llegado a nuestros días tan empobrecido que pocos conocen el verdadero inicio del mito. Queda otra intervención más en este banquete del amor, la del poeta Agatón. Él no añade solemnidades, sino que nos refiere los defectos de este dios y resalta sus vicios más allá de sus beneficios, pues hay que saber que el amor es un arma de doble filo sin empuñadura.

Y sin embargo: “diré que el Amor es un poeta tan entendido, que convierte en poeta al que quiere; y esto sucede aun cuando sea uno extraño a las Musas, y en el momento que uno se siente inspirado por el Amor; lo cual prueba que el Amor es notable en esto de llevar a cabo las obras que son de la competencia de las Musas, porque no se enseña lo que se ignora, como no se da lo que no se tiene.”

A modo de epílogo

Para demostrar que no existen las casualidades, tras escribir este post y dejarlo macerar, una acalorada conversación sobre el amor, o más concreto la búsqueda de éste centró la velada de ayer. Aunque será una fecha anterior a la publicación de este post. Siguiendo la línea de mi argumentación y por más que reniegue de forma pública cualquier tipo de expresión romántica, admitiré que gritar en medio de un restaurante: “¡No creo en dios, pero creo en el amor!” lejos de avergonzarme, me enorgullece. Y ahora, sufridores o no, seguid buscando, disfrutando o penando fuera en la vida real, lejos de las pantallas.

Acerca de Blogger-a-sueldo

No suelo seguir el curso normal de las cosas, eso siempre ha sido algo innato en mí.¿Por qué?A eso ya no podría responder, pero no es cuestión de rebeldía. Simplemente…es así. Hace ya un par de años, como viene siendo común, emigré de mis tierras queridas del sur para buscar una vida mejor en la capital. Pero no es todo tal y como lo cuentan. Da igual dónde te encuentres, becario eres y becario serás. Realmente deberían darle un “premio” a aquél que en su día dijo: “Vamos a poner a uno aquí que sea becario, así le pagamos una mierda y nos ahorramos una pasta y lo ponemos a currar como cualquier otro”. Bajo esta premisa, ¿qué hacemos? Una solución parece ser es emigrar a Alemania o buscar trabajo de amplio espectro (desde las cafeterías a las oficinas) porque para ser becario hoy en día necesitas como mínimo una licenciatura máster. Y digo como mínimo, porque ya hay personas que los acumulan, porque así al menos, tienes más papeles que malgastar para el cv…. Así que en la búsqueda de algunos eurillos que paguen las cañas de los viernes en la que maldecimos al mundo y ahogamos penas, decidí convertirme en blogger a sueldo. Ver todas las entradas de Blogger-a-sueldo

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