La hoguera de las vanidades

Cada año por estas fechas comienzan a sucederse las reivindicaciones de las diferentes semanas del orgullo (gay). Mientras los medios, blogs, revistas, conocidos empiezan a ondear banderas del arco iris y repasar la historia que pasa por el Stonewall de forma paralela se dan nuevas noticias de horror que contrastan con tanta festividad: secuestros para deshomosexualizar en Ecuador, violaciones correctivas en Ruanda, nuevas leyes contra la difusión de material homosexual…Escuchamos y leemos de todo en estos días que preceden a las celebraciones del Orgullo Gay.

Yo suelo decir, y mantengo, que para mí el orgullo es el de mis padres y amigos. Los que han cambiado para aceptarme y comprobar que no merezco ir a la hoguera, los que han variado sus palabras para dar cabida a nuevas formas de familia, los que paso a paso han reconocido que cada uno tiene su forma de expresarse y de vivir su sexualidad y los que defienden mis derechos ante los que atentan contra mi libertad y más aún: se indignan y me defienden cuando alguien insulta y desprestigia mi forma de vida. Para mí, es ESE el orgullo.

Mi forma de vida…retomo este término porque el Orgullo siempre conlleva las perpetuas preguntas del “si ya no nos es suficiente”, “¿por qué debe existir el orgullo gay si no existe el hetero?” “¿no parecen más bochornosas las celebraciones que reivindicativas?” que cada homosexual, bisexual o transexual debe responder cada año. Y cada año nos critican una y otra vez por la forma de vida que hemos elegido (me refiero a las voces disonantes que proliferan en estas semanas).
Forma de vida que hemos elegido.
Elegido.
De “escoger, preferir a algo o a alguien”. Ese mismo verbo, elegir.
Una cosa es que me insulten por mi orientación, otra a mi inteligencia. Y digo inteligencia porque no podría entender como alguien puede “elegir” ser el diferente, el señalado, el rarito, el mariquita, la bollera, la marimacho, el trucha, el maricón, la viciosa…¿Quién en su sano juicio quiere elegir o desear las dudas, los deseos tormentosos, el miedo a estar solo por ser diferente, el tener miedo a cogerse de la mano para que no te desprecien o peor aún, te golpeen?…¿Quién puede desear ir en contra de todo lo marcado, enfrentarse a las religiones, a la familia, a lo establecido como NORMAL?
Es más, ¿quién quiere optar a no poder casarse o tener hijos? ¿Quién prefiere arriesgarse a ser humillado en el trabajo o a ser despedido directamente? ¿Quién quiere elegir no verse reflejado en las historias que lee o ve en los medios? ¿Quién quiere tener que partirse la cara de forma literal para que le permitan ser como es?
¿Quién querría hacer pasar a la persona amada por todo esto? ¿No es más desinteresado apartarse de los queremos para que no tengan que sufrir lo mismo que nosotros? No puedes pedir que te amen, por todo el sacrificio que supone, así que el amor llega con el compromiso de ser rebelde y de luchar cuando vives fuera de lo “aceptable”.
Yo no elijo ser como soy. No me siento orgullosa por lo que soy. Puedo sentirme orgullosa de lo que hago y lo que consigo con mi esfuerzo. No significa que me sienta avergonzada, ni mucho menos. Sin embargo, no puedo estar más orgullosa de ser gay más que de que tengo los ojos verdes, o los meñiques muy pequeños, o de gustarme el chocolate…
Y ahora que llegáis hasta aquí y vais comprendiendo (espero) cómo se puede sentir alguien no normal os dejo más confesiones. Ojalá no fuera así y mi vida hubiese sido más fácil, ojalá nadie tuviese que pasar por lo que muchos hemos/estamos/van a pasar. Pero llegados a este punto no me arrepiento, porque me ha hecho ser yo.

Así que:

Gracias.

 

Acerca de Blogger-a-sueldo

No suelo seguir el curso normal de las cosas, eso siempre ha sido algo innato en mí.¿Por qué?A eso ya no podría responder, pero no es cuestión de rebeldía. Simplemente…es así. Hace ya un par de años, como viene siendo común, emigré de mis tierras queridas del sur para buscar una vida mejor en la capital. Pero no es todo tal y como lo cuentan. Da igual dónde te encuentres, becario eres y becario serás. Realmente deberían darle un “premio” a aquél que en su día dijo: “Vamos a poner a uno aquí que sea becario, así le pagamos una mierda y nos ahorramos una pasta y lo ponemos a currar como cualquier otro”. Bajo esta premisa, ¿qué hacemos? Una solución parece ser es emigrar a Alemania o buscar trabajo de amplio espectro (desde las cafeterías a las oficinas) porque para ser becario hoy en día necesitas como mínimo una licenciatura máster. Y digo como mínimo, porque ya hay personas que los acumulan, porque así al menos, tienes más papeles que malgastar para el cv…. Así que en la búsqueda de algunos eurillos que paguen las cañas de los viernes en la que maldecimos al mundo y ahogamos penas, decidí convertirme en blogger a sueldo. Ver todas las entradas de Blogger-a-sueldo

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