Ni héroes ni villanos

¿Quién decide coronar a un héroe o vilipendiar al villano? La Historia, la que lleva las mayúsculas es escrita por los vencedores. O al menos, por los que tienen voz para narrarlo y conseguir que su relato perdure en el tiempo.
Los libros de Historia, la real y la fantástica se llenan de páginas de heroicidades “grandes hazañas” que definen a un pueblo. Algunos se encumbran como héroes históricos, pero ¿acaso no hay “héroes” que parten de encubrir otra cara de la Historia? No hay más que desvelar el icono popular que rodea al Che, héroe para muchos, villano para otros tantos.
No, las palabras héroes y villanos deberían permanecer en los géneros literarios, que es su verdadero origen y no aplicarse a los humanos de a pie, los que tienen ambas dualidades de divino y humano, de héroe y de villano, sin que ninguna de ellas lo defina.

Ahora, renunciando a hablar sobre héroes y villanos o la eterna batalla del bien y el mal, se puede discutir sin posicionamientos. Algo poco habitual. Porque lo usual del ser humano es buscar los polos opuestos para definirse. Si quitamos esta pequeña gran concepción, me siento más libre de proponer un tema: explotación.

explotar.
(Del fr. exploiter, sacar provecho [de algo]).
1. tr. Extraer de las minas la riqueza que contienen.
2. tr. Sacar utilidad de un negocio o industria en provecho propio.
3. tr. Utilizar en provecho propio, por lo general de un modo abusivo, las cualidades o sentimientos de una persona, de un suceso o de una circunstancia cualquiera.

Ya que he eliminado el posicionamiento del lector, voy a resaltar algunas ideas y cada cual, que destaque héroes o villanos, bien y mal.

Nos hemos acostumbrado tanto a este término que hemos dejado la rabia para los comentarios a pie de página, ¿por qué? porque el confort nos sosiega y nos adormece. Más aún, nos hace temerosos del cambio. En un principio, rechazamos la explotación si la reconocemos como palabra, pues normalmente en la condición humana auto-reflexionar y reconocer que voluntariamente nos sometemos al abuso es doloroso y crea conflicto interno. Así que podemos identificarlo en personas ajenas, pero nos negamos a asumir que somos parte del engranaje de la explotación. El proceso por el que cada siguiente paso a la explotación va asumiéndose en el organismo como una causa lógica y necesaria, mientras más se imbuye el individuo en la racionalización de la explotación más difícil es reconocerlo y la pérdida de perspectiva se agrava exponencialmente.
El comienzo de esta aceptación sumisa es muy difuso, sin embargo, casi todos podemos reconocer que en el momento de asimilar nuestro papel ya es demasiado tarde para salir indemne. Ante esta situación, la mayoría, la inmensa mayoría, calla y permanece en su zona de confort, aceptando sus sacrificios para pertenecer, tener un lugar y no ser el destacado, el outsider, el revolucionario.
No es un juicio de valor, es una realidad, el confort es sano, es estabilidad y el riesgo significa cambio y significa lucha.

También hay una pequeña minoría que despierta, se salta la cadena del inmenso engranaje y sale del sistema. Esto implica confusión generalizada para la masa que continua en el statu quo, todo aquel que sale del perímetro de lo normal y establecido también supone un riesgo para aquellos en la zona de confort. Y sin embargo, también despiertan admiración. Una paradoja de la condición humana.
Estos outsiders rechazan su rol en el sistema tácitamente establecido de la explotación, no por una voz plural, sino por su propia voluntad. Es obra de la masa el que a estos individuos señalados se le dé la voz de la mayoría o se los condene al ostracismo.

Las coronas de laureles o las piedras, no son válidas para el hombre de a pie.

¿Mensaje del texto? Aceptar lo que consideramos injusto por mantener una estabilidad confeccionada con supuestos sociales y rechazar la justicia ética y moral es la mayor tara del hombre moderno

Free bonus: El discurso de un icono de la lucha contra el orden establecido, enfrentándose a los talibanes por el mero hecho de querer aprender en la escuela. Era una niña antes de ser tiroteada, hoy es un símbolo: Malala day

Acerca de Blogger-a-sueldo

No suelo seguir el curso normal de las cosas, eso siempre ha sido algo innato en mí.¿Por qué?A eso ya no podría responder, pero no es cuestión de rebeldía. Simplemente…es así. Hace ya un par de años, como viene siendo común, emigré de mis tierras queridas del sur para buscar una vida mejor en la capital. Pero no es todo tal y como lo cuentan. Da igual dónde te encuentres, becario eres y becario serás. Realmente deberían darle un “premio” a aquél que en su día dijo: “Vamos a poner a uno aquí que sea becario, así le pagamos una mierda y nos ahorramos una pasta y lo ponemos a currar como cualquier otro”. Bajo esta premisa, ¿qué hacemos? Una solución parece ser es emigrar a Alemania o buscar trabajo de amplio espectro (desde las cafeterías a las oficinas) porque para ser becario hoy en día necesitas como mínimo una licenciatura máster. Y digo como mínimo, porque ya hay personas que los acumulan, porque así al menos, tienes más papeles que malgastar para el cv…. Así que en la búsqueda de algunos eurillos que paguen las cañas de los viernes en la que maldecimos al mundo y ahogamos penas, decidí convertirme en blogger a sueldo. Ver todas las entradas de Blogger-a-sueldo

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