¡Pasajeros al tren!

Trenes.

Me encanta viajar en tren, sé que es una declaración un tanto carcomida entre la nostalgia de otros tiempos y el posmodernismo vintage, sin embargo me apasiona viajar en tren y no responde a modas o añoranza por otra vida [¿mejor?]. El tren conforma no sólo un medio de transporte sino una filosofía de vida, dentro de un vagón el viaje se convierte en experiencia y la estación de destino es simplemente un alto en el camino. Me apasiona viajar en tren, os aviso. Continuar leyendo


Historia de un odio transoceánico

Momentum

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¡Oído cocina!

La cocina. Si sólo digo esa palabra algunos imaginarán  la gastronomía, el arte culinario, pues cada obra que se degusta y que da placer es todo un arte y una proeza, uno mucho más allá del estético y que inunda los sentidos. Sí, atendiéndonos siempre a la premisa de algo cocinado con esmero. Otros van a entender el lugar de la casa dónde se guardan los alimentos (sí, hay quien hace acopio en otros lugares, pero podríamos alegar con toda certeza que ese tipo de persona está cerca de padecer algún síndrome). A los últimos, la cocina será simplemente el aparatejo en el que guisar. Esta acepción es más pobre en significado y más aún en espíritu, sin embargo, no menos cierta. Continuar leyendo


Esquizofrenia, bendita agonía

Esquizofrenia, del griego clásico σχίζειν ‘dividir, escindir, hendir, romper’ y φρήν , ‘entendimiento, razón, mente’. Diagnóstico psiquiátrico en personas con un grupo de trastornos mentales crónicos y graves, caracterizados por alteraciones en la percepción o la expresión de la realidad. Continuar leyendo


Teléfono rojo: volamos hacia Moscú

Diez.

Realmente son tan sólo diez los días que llevo en mi nueva tierra. Es un contador meramente informativo, pero me ayuda a situarme tanto en espacio temporal como físico. Al cumplirse inevitablemente que E=mc2 y ser el tiempo relativo, podría decirse que han transcurrido demasiados días o que apenas he aterrizado en esta patria prestada. Continuar leyendo


De las musas y otras carencias

Las musas, como todas las mujeres, con caprichosas y antojadizas. Se dejan llevar por la voluptuosidad y las presunciones de sus adoradores y amantes, pues en todo momento se han de cumplir ambas condiciones, y con la misma facilidad desdeñan tus atenciones y se retiran airadas a pesar de las súplicas de sus enamorados.
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Hasta la vista, baby

Los comienzos siempre son excitantes, de ahí que los intelectos más privilegiados se dediquen a desentrañar los orígenes del universo mismo. Conocer el lugar y momento en el que todo surge, en el que la materia se convierte en entidad. Desvelar el misterio del desconocimiento como si de una leve bruma se tratase o descubrir la magia como si soplásemos el polvo acumulado sobre el libro de la Historia del tiempo. El instante más íntimo del porqué de las cosas. Continuar leyendo


Hablar por hablar

Whatsapp, chats, skype, mensajes, mails, más chats, sms al móvil, postal de vez en cuando, carta rara vez. Así tenemos cientos de formas de comunicarnos y al final, prácticamente ninguna. Demasiada saturación y escaso tiempo para manejar tanta información o quizá demasiada gente y escasa atención cuando realmente queremos hablar. Tantos medios y tantas formas de perdernos. Continuar leyendo


Madrid me mata

En la vida hay dos tipos de pasiones irrefrenables e inagotables, aquellas que te consumen entre desesperación y ansia. En primer lugar están  las de pertenencia, esas que colapsan tu sistema nervioso y te impiden respirar, dormir o pensar con claridad. Estas son más típicas y localizadas entre los jóvenes, aunque no es endémico de la edad, sino del espíritu. Sin embargo, existe otro tipo de pasión incontenible no menos impetuosa: el amor – odio.
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En mil lugares y en ninguno

Bi bip. Copia. Ba biiiiip. Fotocopia. Biiii grrrrr. Foto. Biiiiiiiiip. Otro papel impreso. A cada paso que completo de la gymkhana burocrática más me acerco al futuro y más me alejo de aquello que aún hoy puede considerarse mío. No por ser abarcable o tener yo posesión de ello, sino porque bajo el sol de esta tierra he crecido y se ha nutrido mi espíritu. Me convertiré en emigrante, uno de tantos que con voluntad doblegada y cierta amargura formarán la generación perdida. Algunos por decisión propia otros por una imposición desmedida.
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